Por: NotiPress

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad se ha triplicado globalmente desde 1975. Aunque se trata de una enfermedad crónica seria, voces expertas consideran igual o más preocupante las consecuencias del estigma en torno a ella. Según el Consejo Nacional sobre el Envejecimiento (NCOA, por sus siglas en inglés), la estigmatización de la obesidad puede tener consecuencias sociales, psicológicas y físicas devastadoras para quien la padece.

Adicional a la tendencia que menciona la OMS, un estudio de 2021 vinculó la pandemia de Covid-19 con un incremento de peso entre niños, adolescentes y adultos. A la par, otra investigación del mismo año registró también un aumento de la estigmatización de la obesidad y sus consecuencias psicológicas. Como sucede con otras formas de discriminación, este sufrimiento y angustia incrementa el riesgo de una persona de padecer problemas de salud mental.

De acuerdo con la Federación Mundial de Obesidad, la estigmatización de la obesidad proviene de un sesgo de peso, es decir, de las ideologías negativas asociadas al sobrepeso. Esta asociación ideológica incluye la caracterización de las personas obesas como personas flojas, sin fuerza de voluntad, con poca inteligencia y falta de atractivo. La federación advierte que estas creencias estigmatizantes pueden derivar en actos estigmatizantes, como comentarios negativos, burlas y agresiones físicas.

Incluso, el estigma suele vivirse a menudo en el contexto médico, señala la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). Las personas con obesidad son propensas a descuidar la atención de su salud, explica la asociación, y estudios reportan que, tras padecer estigmatización de parte de algún trabajador de la salud, los pacientes con sobrepeso evitan buscar tratamiento subsecuentemente. Por otro lado, cuando el médico se dirige al paciente para apoyarlo y no para estigmatizarlo, éste es más propenso a llevar el tratamiento a fin.

Para profundizar sobre este último punto, NotiPress consultó a Guadalupe Ríos Cupich, paciente de la Clínica de Obesidad y Nutrición del Hospital Ángeles, para conocer su experiencia. Mencionó que la forma de trabajar de su médico, la comprensión holística de su caso y el acceso a otros especialistas necesarios son algunas de las características por las cuales considera exitosa su atención y tratamiento en la clínica.

Con el equipo multidisciplinario de la Clínica, logré bajar de peso y mejorar mi salud cardiovascular, indicó la paciente.

La principal diferencia con tratamientos anteriores, describió, fue la comunicación detallada del origen de su sobrepeso –en su caso, vinculado a la tiroides–, del funcionamiento y efecto de cada medicamento y de los pormenores del camino para mantener un peso saludable. “Mejoró mi estado de ánimo, mi autoestima”, comentó, “veo una mejor calidad de vida”.

El sobrepeso, entendido como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede afectar a la salud, es un problema de salud pública serio, pero tratable. No obstante, la estigmatización de la obesidad, tanto entre la sociedad en general como en la comunidad médica, impide muchas veces el tratamiento adecuado y digno de quien lo padece. De esta forma es necesario formar personal médico capaz de atender la salud de las personas sin caer en el sesgo de los prejuicios y desinformación sobre la obesidad.

 

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