
Por: Redacción
Aprender ciencia y tecnología va más allá de adquirir conocimientos o utilizar dispositivos electrónicos. Hoy, el verdadero desafío es que niñas, niños y adolescentes aprendan a aplicar lo que saben en ciencias y tecnología para resolver problemas reales y desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación y el trabajo en equipo, fundamentales para su futuro personal y profesional.
En el marco del Día Internacional STEM, celebrado este 8 de noviembre, Fundación RobotiX dio a conocer los resultados de un sondeo realizado a 3,615 docentes que implementaron sus programas educativos STEM durante el ciclo escolar 2025-2026. De acuerdo con la percepción de los profesores, más de 9 de cada 10 estudiantes mostraron avances en habilidades científicas, tecnológicas y socioemocionales, así como en su capacidad para resolver problemas.
Según las estimaciones de los docentes consultados, el 92.6% de los estudiantes aumentó su capacidad para resolver problemas, el 93.4% fortaleció sus habilidades STEM y el 92.9% desarrolló habilidades socioemocionales. Asimismo, el 91.3% comprende cómo aplicar conocimientos científicos y tecnológicos para resolver problemas reales, mientras que el 97.8% mostró mayor interés por estas disciplinas.
La UNESCO ha destacado la importancia de desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía y la autorregulación desde edades tempranas. En su estudio Aportes para la enseñanza de habilidades socioemocionales (2024), subraya que estas capacidades son fundamentales para el aprendizaje y la convivencia, y pueden fortalecerse mediante experiencias educativas que promuevan la participación activa de los estudiantes.
Enseñar tecnología en las aulas ya no basta; el verdadero reto es que los estudiantes aprendan a utilizar sus conocimientos para resolver problemas reales”, señaló Ignacio Salazar, líder de Servicios Educativos de Fundación RobotiX.
Educación STEM con impacto social
Fundación RobotiX ha alcanzado a más de un millón de estudiantes en México, llevando experiencias de aprendizaje STEM a escuelas públicas, centros comunitarios y comunidades indígenas en zonas urbanas, rurales y semirrurales donde el acceso a este tipo de educación suele ser limitado.
Tan solo durante el ciclo escolar 2025-2026, la Fundación benefició directamente a 118,143 estudiantes de 1,868 instituciones educativas y centros comunitarios, entre ellos más del 6% fueron provenientes de comunidades indígenas y casi otro 6 % tenían alguna discapacidad o condición especiales de aprendizaje. Además, 48% de los participantes fueron niñas.
El impacto de estas experiencias se refleja en proyectos desarrollados por estudiantes de escuelas públicas, como un sistema de automatización del hogar de bajo costo, creado por alumnos de una secundaria de la Ciudad de México, o un bastón inteligente para personas con discapacidad visual, diseñado por estudiantes de Ciudad Juárez, Chihuahua. Ambos proyectos muestran cómo los conocimientos STEM pueden aplicarse para atender necesidades de sus comunidades.
Habilidades para el futuro laboral
La importancia de esta formación aumenta frente a los cambios tecnológicos. Según el Reporte sobre el Futuro del Empleo 2025, del Foro Económico Mundial, 39% de las habilidades requeridas en el mercado laboral cambiarán hacia 2030, por lo que los conocimientos tecnológicos deberán complementarse con capacidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración y la adaptación al cambio.
En muy poco tiempo, saber utilizar herramientas tecnológicas e inteligencia artificial dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito. Lo que realmente distinguirá a los profesionistas será su capacidad para analizar, pensar críticamente, comunicarse, colaborar, ser resilientes, liderar e inspirar a otras personas”, afirmó Nayeli Bobadilla, directora de Recursos Humanos de Havas Media México y presidenta del Comité de Talento de IAB México.
Para Fundación RobotiX, desarrollar estas habilidades desde la educación básica es fundamental, no solo para preparar a las nuevas generaciones ante los desafíos laborales, sino para que cuenten con herramientas que les permitan comprender su entorno, adaptarse a los cambios y contribuir a resolver problemas de sus entornos sociales y de vida.
