De acuerdo con el Banco Mundial, América Latina y el Caribe se ha convertido en un semillero de nuevas empresas lideradas por jóvenes: es la segunda región más emprendedora del mundo, y cuatro de cada 10 jóvenes manifiestan un gran interés en el emprendimiento.

Asimismo el último Informe Especial de Emprendimiento Social del GEM reveló que en América Latina un 40% de los emprendimientos sociales generan más de cinco empleos, un 63% tienen voluntarios y un 67% tiene importantes expectativas de crecimiento. Y aunque la crisis mundial por la pandemia de covid-19 ha agudizado las brechas que existen en Latinoamérica, el emprendimiento social está más creciente que nunca y es un gran momento para cultivar este tipo de emprendimiento en la región.

Hoy en día, el emprendimiento social de América Latina está impactando en sectores como salud, energías renovables, manejo de residuos sólidos urbanos, tecnología y comunicación. En ese sentido, destacan casos de éxito como Mamotest, emprendimiento argentino que creó la primera red de telemamografía de Latinoamérica; Kingo, startup guatemalteca que ofrece energía por medio de paneles solares con una modalidad de prepago; Sinba, emprendimiento peruano que aspira a crear un mundo sin basura; y mWorks, que busca empoderar a familias vulnerables a través de la recolección e intercambio de residuos plásticos para que puedan obtener una vivienda digna o mejorar su vivienda con materiales de Polycrete by WAS Co.

En el último sensecamp 2021, el 8º Festival de Innovación Socioambiental de Makesense que se celebra cada año y que tuvo por temática “El futuro del impacto”, los expertos divulgaron esos sectores en los que vale la pena redirigir la atención e invitar a las empresas a involucrarse con iniciativas de impacto socioambiental.

Sin embargo durante seis días de talleres, charlas y foros, y con la participación de más de 25 organizaciones aliadas y más de 900 participantes en sesiones virtuales de trabajo colaborativo, en el sensecamp se repensaron las formas sobre cómo actuar para realizar impacto en los próximos años con las condiciones que nos da la nueva normalidad que trajo el covid-19.

En ese sentido, estas son las 5 urgencias socioambientales a las que tenemos que dirigir la mirada en el 2022:

  1. Redefinir el Emprendimiento Social

Isaías Naim, Director de Normatividad de la Secretaría de Economía del Gobierno Federal, y Lila Gasca, Directora Pro Bono Responsible Business de Hogan Lovells, participaron en el foro homónimo y coincidieron en que el ecosistema actual demanda la creación de la figura legal de “Empresa Social” en México, para incluir el amplio abanico de trabajos que realiza la sociedad en esta materia.

Por su parte, María Sánchez, Associate Director de S&P Global, habló de la necesidad de incorporar los criterios de ESG (Environmental, Social and Governance) en los emprendimientos sociales, desde su creación hasta la operación, para garantizar su sustentabilidad; del mismo modo, lo detalló Diego Reyeros, Regional Development Manager-Americas de Makesense, basado en 10 años de experiencias en México.

Ambos expertos han detectado que los emprendimientos socioambientales fracasan precisamente por la regulación compleja, la convicción de los fundadores, la planeación de sus finanzas, flujo de efectivo y el enfoque de mercado, y no por elementos relacionados al financiamiento como muchos piensan. En conclusión, el emprendimiento social en LATAM es de crecimiento orgánico con base en la economía y no sólo por medio de fondos de financiamiento e inversión. 

  1. Acción climática y el rol de los ciudadanos

Itzel Morales, Directora de Participación y Comunicación de The Climate Reality Project, habló sobre la acción ciudadana en los proyectos ambientales. Inició con el análisis crítico de la COP 26, sus avances pero también los errores y relató varios casos de éxito. Además, en un ejercicio de imaginería, transportó a los participantes a su lugar favorito dentro de 50 años, con la consigna de participar activamente para lograr que ese lugar se conserve libre de contaminación, como un claro ejemplo de justicia climática que debemos exigir a los gobiernos.

  1. Desempleo juvenil 

En el foro “El futuro del trabajo post-Covid”, Nancy Lara, Directora Ejecutivade Fondo Unido; Vero Solana, Subdirectora de Fomento Social Citibanamex; y Kimi Yosimura, Chevening Programme Officer de la embajada británica, expusieron los programas que desarrollan en cada una de sus organizaciones para apoyar a los jóvenes con habilidades blandas, cursos y becas que les permitan obtener mejores empleos o generar el autoempleo. Las tres ponentes ven en los jóvenes el presente y el futuro de México y el mundo, por lo que asumen fuertes compromisos como una estrategia de inversión social.

  1. Innovación Social en los medios de comunicación

En el foro “Visibilizando la Innovación Social en la Región”, David Gómez, Editor de SSIR,presentó la revista Stanford Social Innovation Review en su edición en español, que reúne varias características innovadoras como: ser gratuita, digital, con formatos impresos, webinars, podcast y otros, ediciones semanales y trimestrales, e incluir trabajos de todos los países. Su enfoque es visibilizar los trabajos y proyectos de las personas, las organizaciones, los gobiernos y la sociedad en general que realizan innovación ciudadana con enfoques locales e inclusivos.

  1. Las Empresas y el cambio climático

Ana Gaby Bautista, Gerente de Sustentabilidad en Zurich México, y Jesús Escobar, Gerente de Medio Ambiente de Veolia, hablaron de la participación de las empresas en la lucha contra el cambio climático, que en opinión de ambos tiene un fuerte componente legal al ser parte de los tratados internacionales, y por las exigencias de otras empresas que demandan a sus proveedores realizar prácticas de sustentabilidad social y cuidado del medio ambiente. Sin embargo, enfatizaron la preocupación de Zurich y Veolia por promover prácticas sustentables entre sus colaboradores, a través de cursos, programas de capacitación y actividades a las que se invita a las familias para hacer activismo social y ecológico.

El sensecamp 2021 de Makesense reveló que el panorama del emprendimiento social en América Latina es optimista, y que están dadas las condiciones para emprender e invertir con un enfoque socioambiental en la región. Hay grandes emprendedores, hay casos de éxito, y hay también instituciones públicas y privadas que están trabajando para mejorar el ecosistema actual.

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